Subimos a casa, hacemos el amor y sudamos tanto
que nos deshidratamos. El tiempo se para, el aire
no corre. Mosquitos volando y grillos cantando y
tú a mi lado muriendo de sueño.
Cansada, contenta, me pides un cuento y yo te lo
cuento, más bien me lo invento. Te explico
que un niño cruzó el universo
montado en un burro con alas de plata buscando una
estrella llamada Renata que bailaba salsa con un
asteroide llamado Julián Rodríguez
de Malta. Malvado, engreído, traidor y
forajido. Conocido bandido en la vía
láctea por vender estrellas independientes
a multinacionales semiespaciales. Y te duermes…
Al principio, como siempre, dormimos abrazados y
cuando ya suspiras me retiro a mi espacio. Me
gusta dormir solo a tu lado de la cama, de esta
cama ahora repleta de mantas en esta mañana
fría, fría, fría, congelada, congelada.

